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el cuerpo (primera parte)

BLOG October 2020

Tú creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre. (Salmo 139:13 NVI)

Cuando leí este verso me recordó el momento durante mi carrera de profesor en el instituto en el que me pidieron que enseñara anatomía y fisiología humana en lugar de biología general. Acepté este desafío sabiendo que cambiaría mi estilo de enseñanza de la información genérica de la biología general a la información específica y detallada sobre el cuerpo humano.

Mi primer reto fue la histología, el estudio de los tejidos que forman los órganos.  Ya no me limitaría a enseñar que el movimiento del cuerpo es posible gracias a los músculos que están unidos a los huesos.  Enseñaría cómo la estructura del tejido muscular esquelético hace posible el movimiento. Necesitaba profundizar en mi conocimiento para enseñar las partes internas del cuerpo humano.

Así que empecé estudiando diapositivas preparadas de diferentes tejidos bajo el microscopio. Tomé una diapositiva de tejido muscular esquelético de la caja de diapositivas. Coloqué la diapositiva en el microscopio y lo enfoqué a baja potencia, luego a media potencia y luego a alta potencia.   Mientras veía el tejido esquelético hasta sus partes internas, ¡estaba hipnotizada!  Me enfoque en estos cuatro tipos de tejido: muscular, sanguíneo, óseo, y nervioso. Continué estudiando las cuatro diapositivas de diferentes tipos de tejido. Con cada diapositiva descubrí patrones estructurales que explicaban cómo funcionaban sus respectivos órganos. 

El tejido muscular esquelético parece un paquete de fibras parecidas a una cuerda. Esto es porque los músculos están unidos al hueso por los tendones. La contracción del músculo lleva al movimiento del hueso, permitiéndole realizar un movimiento específico.  Por ejemplo, los músculos mueven la mandíbula inferior para abrir y cerrar la boca al masticar una manzana. ¿Puedes imaginarte una cuerda atada a tu mandíbula realizando el mismo movimiento?

Normal red blood cells Under the microscope

Los glóbulos rojos, que constituyen el 40% del tejido sanguíneo, tienen forma de discos ovalados flexibles.  Esto es porque los glóbulos rojos no tienen un núcleo para maximizar el espacio para la hemoglobina. Los glóbulos rojos son sacos de hemoglobina que transportan y suministran oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. Su flexibilidad les permite viajar en la sangre a través de las arterias y los lechos capilares. Si los glóbulos rojos fueran rectangulares y rígidos, sería muy difícil la movilidad de ellos.

El hueso compacto está dispuesto en círculos concéntricos.  Esta disposición produce un tejido óseo compacto y denso que proporciona protección y resistencia al hueso.  Si sus huesos consistieran solo de una o dos capas de tejido óseo, serían muy frágiles y se romperían muy fácil.

Y finalmente, el tejido nervioso está compuesto de una red como una masa de células nerviosas, conectadas una a la otra con extensiones fibrosas. El tejido nervioso transmite innumerables mensajes hacia y desde el cerebro. Las fibras que llevan los mensajes desde la célula nerviosa se llaman axones. ¿Dónde crees que se encuentran los axones más largos en el cuerpo humano? En las células nerviosas del nervio ciático, que va desde la base de la médula espinal hasta el dedo gordo de cada pie.

Estos son sólo cuatro de los muchos tipos de tejidos que forman el cuerpo humano.  Espero que entiendan la maravilla de los muchos patrones creativos de más de 30 billones de células que se tejieron para formar tejidos para formar órganos para formar sistemas de órganos y, en última instancia, ¡para formarte a ti!  

13 Tú creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre.

14 ¡Te alabo, porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!

15 Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. (Salmo 139:13-15 NVI)

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