12 Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. 2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. (Hebreos 12: 1-3 NVI)
En este pasaje, el autor se dirige a los primeros cristianos hebreos. Les anima a recordar a los héroes de la fe mencionados en el capítulo 11: héroes como Moisés, Abraham, Sara, Isaac, Jacob y José. El autor utiliza una metáfora para describir cómo los héroes de la fe que les precedieron les amonestan ahora y les animan a no abandonar su fe. Los héroes de la fe son como el público que anima a los atletas en las competiciones.
El autor anima a los primeros cristianos hebreos a fijar sus ojos en Jesús, recordando cómo Jesús sufrió y soportó la cruz y ahora está sentado a la derecha del Padre. Esta metáfora les anima a desprenderse de todo lo que les desanima y a evitar el pecado que les separa de Jesús. Los atletas exitosos sólo piensan en cómo ganar. Su confianza proviene de las estrategias que aprendieron de sus entrenadores.

¿Ha escuchado alguna vez la frase “estar totalmente exhausto”? Tal vez haya tenido esta experiencia durante una prueba atlética extenuante como un maratón. Esta experiencia hace que los atletas se debiliten, se mareen, experimenten dolores de cabeza o visión borrosa.
¿Qué causa estos síntomas?
Las actividades atléticas extenuantes requieren mucha energía de los carbohidratos, por lo que la causa es el agotamiento de la energía de los carbohidratos.
La energía de los hidratos de carbono se produce cuando el cuerpo digiere alimentos ricos en hidratos de carbono. Hay dos tipos de hidratos de carbono en los alimentos: complejos y simples. La pasta, el arroz, las papas y el pan son ejemplos de hidratos de carbono complejos. Los carbohidratos simples se encuentran en las naranjas, las manzanas y las bebidas deportivas. Los deportistas comen hidratos de carbono complejos antes de la competición para almacenar energía. A menudo beben bebidas deportivas durante la prueba para evitar “quedar exhausto”.
El entrenamiento adecuado para un evento extenuante no sólo incluye una dieta adecuada, sino también ejercicios adecuados e incluso una mentalidad adecuada. El entrenamiento es un proceso corporal total, al final del cual los atletas se encuentran transformados en corredores preparados para satisfacer las exigencias físicas, mentales y emocionales de un maratón.
Aunque un maratón pueda parecer algo irrelevante, todos podemos identificarnos con el hecho de prepararnos para algún tipo de actividad física. Tal vez sea pasear al perro a las cinco de la mañana cada dia de la semana. O participar en clases de ejercicios aerobicos acuáticos o en un club de caminatas en el gimnasio local. Las investigaciones demuestran que las mejores estrategias para superar las dificultades del ejercicio incluyen la distracción. Algo simple como mirar el amanecer, escuchar música agradable o escuchar a una multitud que anima durante una carrera ofrece la distracción suficiente para ayudar al cerebro del atleta a ignorar el dolor sin provocar una pérdida de concentración.
Como seguidores de Jesús, a veces experimentamos las dolorosas sensaciones de duda, decepción y sacrificio que acompañan nuestro camino con Cristo. Cuando Él nos pide que “tomemos nuestra cruz”, a veces es tentador volverse hacia Él y preguntarle: “¿De verdad tengo que hacerlo?” En estos momentos de dificultad y desánimo, podemos ofrecernos mutuamente distracciones positivas que nos ayuden a soportar el dolor sin perder la concentración. Podemos recordarnos unos a otros que debemos levantar la vista hacia Jesús. Podemos compartir un himno alentador, una canción de alabanza o un pasaje de las Escrituras que tenga un significado particular. Podemos animarnos los unos a los otros a través del compañerismo y la oración. ¿Cuántas veces hemos encontrado fuerzas renovadas a través de la bondad y el estímulo de un amigo fiel?
Además de estas distracciones, los científicos también han llegado a la conclusión de que la autoconversación positiva y las visualizaciones ayudan a los atletas a evitar “quedar exhausto”. Si un atleta puede imaginarse a sí mismo superando la dificultad antes de que ocurra un evento, es más probable que tenga exito en la competición. Dado que yo soy una hincha de el béisbol, me doy cuenta de este fenómeno todo el tiempo. Mientras la cámara enfoca al lanzador, solo en el montículo, a menudo observo que habla consigo mismo. Puede parecer una tontería, pero por un salario de millones de dólares, ¡hará casi cualquier cosa para ayudarse a sí mismo a tener éxito!
Como cristianos, podemos hacer lo mismo hablándonos a nosotros mismos la verdad y visualizando al Señor acompañándonos en nuestras luchas. Los Salmos nos animan repetidamente a recordar las misericordias de Dios y a alabarle. Si tus circunstancias actuales parecen desesperadas, alaba al Señor por lo que ha hecho en el pasado. Recuerda su fidelidad en diferentes capítulos de tu vida. Recuerda a los héroes de la fe, que también tuvieron sus defectos y dificultades. Y, sobre todo, recuerda que tienes a Jesús, un sumo sacerdote que puede compadecerse de ti (Hebreos 4:15). Si te encuentras sintiéndote solo en el montículo del lanzador, recuerda la hermosa promesa de Jesús en Juan 14:18: “No os dejaré como huérfanos; iré a vosotros”. Fija tus ojos, y visualiza Cristo que viene a tu encuentro – el que comparte tu yugo, te ayuda a llevar tu cruz, y te anima a llegar a la meta.

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