Una de mis amigas se está recuperando de un derrame cerebral. Para que diera un paso, la hija de mi amiga compartió una actualización en su blog familiar, «Mamá está colaborando valientemente con sus terapeutas para recuperar su capacidad de ponerse de pie y girar (con ayuda) dentro y fuera de su sillón de ruedas reclinable y de la cama. Y aunque todavía le queda un largo camino por recorrer, hemos empezado a ver algunos pasos en la dirección correcta. Seguimos creyendo, orandao y animándola en este duro trabajo». Mi amiga se aferra a las promesas de Dios en las Escrituras.
12 Cuando camines, no encontrarás obstáculos;
cuando corras, no tropezarás. (Proverbios 4:12, NVI)
36 Has despejado el paso de mi camino,
para que mis tobillos no se tuerzan. (Salmos 18:36, NVI)
23 El Señor afirma los pasos del hombre
cuando le agrada su modo de vivir;
24 podrá tropezar, pero no caerá,
porque el Señor lo sostiene de la mano. (Salmos 37:23-23, NVI)
Este mes es un momento del año en el que muchos dan nuevos pasos. Mi nieto mayor se gradúa de la escuela secundaria y asistirá a la universidad en otro estado, a casi 960 kilómetros de casa. Ha pasado mucho tiempo completando solicitudes y formularios financieros y visitando varias universidades. Ahora que ha elegido la universidad, sus padres y yo nos aferramos a la promesa de Dios en las Escrituras.
9 El corazón del hombre traza su rumbo,
pero sus pasos los dirige el Señor. (Proverbios 16:9, NVI)
11 Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. (Jeremías 29:11,NVI)
¿Sabías que cada vez que das un paso, doscientos músculos trabajan al unísono para levantar el pie, impulsarlo hacia delante y dejarlo en el suelo? Es sólo una de las miles de tareas que realiza el sistema muscular humano. Esta red de más de 650 músculos cubre todo el cuerpo y es la razón por la que podemos parpadear, sonreír, correr, saltar y mantenernos erguidos.
Los principales músculos utilizados para dar un paso son el glúteo mayor, el glúteo medio, el cuádriceps, los isquiotibiales y el gastrocnemio. Los músculos abdominales también desempeñan un papel importante en el movimiento hacia delante.

Dar un paso no siempre es un viaje hacia el exterior. Como explica el Dr. John N. Oswalt en uno de sus devocionales diarios, seguir la voluntad de Dios es también un viaje interior. ¿Ha puesto Dios una idea en tu corazón para fortalecer tu relación con Él? Tal vez sea algo tan sencillo como comprometerte a llevar una vida devocional diaria. O tal vez Dios te está desafiando a una nueva persistencia en la oración por el mundo, o por tu prójimo. Tal vez te esté llamando a una nueva abnegación física. Pregúntale a Dios cuál es el siguiente paso que quiere que des. Y cuando Dios te responda, no lo dudes; ¡da ese paso!1
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1Oswalt, John N. When Morning Gilds the Skies. The Francis Asbury Society, 2023.