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Escuchando a Dios Parte 2: A través de las palabras de Jesús

Jesús sana a un paralítico

Algún tiempo después, Jesús subió a Jerusalén, pues se celebraba una fiesta de los judíos. Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco entradas, cuyo nombre en hebreo es Betzatá. En esas entradas se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. & Entre ellos se encontraba un hombre que llevaba enfermo treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio tirado en el suelo y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:

—¿Quieres quedar sano?

—Señor —respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua y, cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.

—Levántate, recoge tu camilla y anda —le dijo Jesús.

Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. Pero ese día era sábado. 10 Por eso los judíos dijeron al que había sido sanado:

—Hoy es sábado; no te está permitido cargar tu camilla.

11 —El que me sanó me dijo: “Recoge tu camilla y anda” —les respondió.

12 —¿Quién es ese hombre que te dijo: “Recógela y anda”? —le preguntaron.

13 El que había sido sanado no tenía idea de quién era, porque Jesús se había escabullido entre la mucha gente que había en el lugar.

14 Después de esto Jesús lo encontró en el Templo y le dijo:

—Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor.

15 El hombre se fue e informó a los judíos que Jesús era quien lo había sanado.

La autoridad del Hijo

16 Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado.  17 Pero Jesús les respondía:

—Mi Padre aún hoy está trabajando y yo también trabajo.

18 Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no solo quebrantaba el sábado, sino que incluso decía que Dios era su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios. (Juan 5:1-18, NVI)

Este pasaje de la Escritura documenta sólo una de las muchas veces en la Biblia en las que las acciones y palabras de Jesús enfurecieron a los líderes judíos, los escribas y los fariseos.  El verbo “escuchar” en este relato denota, evidentemente, no el acto externo de oír, sino recibir de manera apropiada, permitir que se haga la impresión adecuada en la mente, obedecer. Todo lo que Jesús enseñó sobre sí mismo como mediador enviado del Padre afirmaba que no podía hacer nada por sí mismo. Éste era un mensaje que a muchos líderes espirituales de la época de Jesús les costaba escuchar en todos los sentidos de la palabra.

 Dallas Willard en su libro Hearing God Through the Year, escribe: “El legalismo controla a las personas y los acontecimientos a través de reglas, pasando por alto las realidades del corazón y del alma de las que realmente fluye la vida.  Por eso Jesús nos dice que debemos ir más allá de la justicia de los escribas y fariseos, hacia la transformación del corazón y del alma, si realmente queremos entrar en una nueva vida”.1

Los líderes judíos rechazaron el propósito de Dios para ellos.  No estaban abiertos al propósito de Dios porque no era lo que ellos pensaban que debía ser.  Los líderes judíos estaban controlados por el legalismo.  En lugar de regocijarse con el hombre paralítico por su curación milagrosa, el líder judío lo condenó, criticándolo por llevar su estera en sábado. ¿Podría haber un final más triste para esta historia? Aquí había una oportunidad de maravillarse con las maravillas del amor de Dios, pero el líder simplemente no podía “escucharlo”.

En nuestro cuerpo,hay muchas causas físicas y hereditarias de la pérdida de audición.  En este devocional, me centraré en la pérdida de audición causada por daños en las células ciliares situadas dentro de la cóclea del oído interno.

El pabellón del oído externo recoge las ondas sonoras. Se desplazan por el conducto auditivo, que está recubierto por glándulas cutáneas que producen cerumen. El cerumen atrapa la suciedad y protege de las infecciones. La cantidad de cerumen varía, y algunas personas producen demasiado razon por la cual deben ir a sus médicos para que lo extraigan.

Una vez dentro del oído medio, la membrana timpánica transforma las ondas sonoras en vibraciones. Estas vibraciones viajan a través de tres huesecillos: el martillo, el yunque y el estribo. La presión a ambos lados de la membrana timpánica debe permanecer constante. ¿Ha experimentado alguna vez una sensación de zumbido al volar en avión o subir una montaña? La estrecha trompa de Eustaquio que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz actúa como una válvula de presión, manteniendo equilibrada la presión a ambos lados del tímpano durante un cambio de elevación.

Las vibraciones entran ahora en el oído interno por los canales semicirculares.  La función de estos canales es detectar los cambios de movimiento. Si una persona se marea, se cae o realiza rutinas de gimnasia, se envían señales al cerebro a través del nervio auditivo. El cerebro interpreta estas señales y envía mensajes a los músculos que ayudan a mantener el equilibrio.

La segunda estructura importante del oído interno es la cóclea. Las vibraciones se convierten en las células ciliares, en señales eléctricas que se transmiten al cerebro a través del nervio auditivo. Las células ciliares mueren de forma natural con la edad.  Otras causas de la destrucción de las células ciliares son la exposición prolongada a ruidos fuertes, las lesiones cervicales, accidentes y determinados medicamentos. Los  zumbidos también son síntomas de daños en las células ciliares. La pérdida de estas células ciliares es permanente, aunque los médicos trabajan actualmente en la regeneración de las células ciliares.

El mensaje del mundo nos bombardea,  diciendonos cómo vivir, amar, hablar, pensar y comportarnos, y con el tiempo, nuestro escuchar spiritual se atrofia. En un sermón reciente, el pastor Daryl Diddle dijo: “Jesús era un rebelde con causa. La redención es posible para todos. Jesús rompió fronteras religiosas, étnicas, económicas y de género. Jesús nunca favoreció a un grupo sobre otro. Comía con gente normal: Gentiles, mujeres, pecadores y recaudadores de impuestos”. Para terminar, preguntó: “¿Seguimos la guía de la palabra de Dios y del Espíritu Santo o seguimos tradiciones humanas?  ¿Dónde tenemos prejuicios? Rompamos las fronteras y avancemos, difundiendo la palabra de Dios a todos”.

Padre, ¡que tengamos oídos espirituales para escuchar de verdad de tu mensaje y compartirlo con otros!


1Willard, Dallas. Hearing God Through the Year. InterVarsity Press, p.190

https://www.alamy.com/stock-photo/inner-ear-hair-cells.html?sortBy=relevant

https://kidshealth.org/en/kids/ears.html

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