Génesis 17:7
7 Estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia, como pacto eterno, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios y el Dios de tus descendientes. (NVI)
Dios estableció un pacto con Abraham y sus descendientes. Dios prometió ser su Dios y el Dios de sus descendientes, dando a entender las bendiciones generacionales y la naturaleza duradera del compromiso de Dios.
Salmos 119:90
90 Tu fidelidad permanece por todas las generaciones;
estableciste la tierra y quedó firme. (NVI)
La fidelidad de Dios no es una cualidad que desaparece rápidamente, sino una característica constante y duradera que se extiende a través del tiempo y de las generaciones. Su fidelidad no se limita a un periodo de tiempo o a un grupo de personas, sino que es una constante a lo largo de la historia.
Salmos 100:5
5 Porque el Señor es bueno, su gran amor perdura para siempre
y su fidelidad permanece por todas las generaciones. (NVI)
El amor de Dios y su fidelidad están relacionados. Su amor permanece para siempre y Su fidelidad continúa a través de todas las generaciones.
Salmos 103:17
17 Pero el amor del Señor es eterno
y siempre está con los que le temen;
su justicia está con los hijos de sus hijos. (NVI)
El amor y la justicia de Dios se extienden a las generaciones futuras que siguen sus mandamientos. Al igual que el Salmo anterior, este versículo subraya el impacto duradero de la fidelidad de Dios.
Ciertamente, es un consuelo recordar que el amor y la fidelidad de Dios se extienden mucho más allá de nuestra realidad, a generaciones de familiares que nunca conoceremos. Pero nuestros descendientes no sólo serán portadores de las bendiciones de Dios, sino que también llevarán consigo los rasgos físicos que les transmitamos. Si nos fijamos en mis dos hijas, su tono de piel, color de pelo y estatura son directamente opuestos. Sin embargo, cada una posee claros marcadores genéticos del ADN que heredaron de mi familia y de la familia de su padre. En el mundo científico, los genetistas utilizan gráficos generacionales y pedigríes para diagnosticar los trastornos humanos que se producen en las familias e intentar predecir su probabilidad en generaciones futuras.
La fibrosis cística (FC) es una enfermedad hereditaria que daña los pulmones, el aparato digestivo y otros órganos del cuerpo.
La FC afecta a las células que producen mucosidad, sudor y jugos digestivos. Estos fluidos, también llamados secreciones, suelen ser finos y resbaladizos para proteger los tubos y conductos internos del cuerpo y hacerlos vías fluidas. Pero en las personas con FC un gen alterado hace que las secreciones se vuelvan pegajosas y espesas. Las secreciones obstruyen las vías, especialmente en los pulmones y el páncreas.
La FC empeora con el tiempo y necesita cuidados diarios, pero las personas con FC suelen poder asistir a la escuela y trabajar. Suelen tener mejor calidad de vida que la que tenían en décadas anteriores. En Estados Unidos, gracias al cribado neonatal, la fibrosis quística puede diagnosticarse en el primer mes de vida, antes de que aparezcan los síntomas. Pero las personas nacidas antes de que existiera el cribado neonatal podían no haber sido diagnosticadas hasta que aparecieran los síntomas de la fibrosis quística. El cribado neonatal es un programa de salud pública que tiene como objetivo detector tempranamente enfermedades congénitas en recién nacidos para poder tratarlas a tiempo y evitar complicaciones. Gracias a la mejora del cribado y los tratamientos, las personas con fibrosis quística pueden vivir hasta los 50 años o más, lo que les proporciona una mejor calidad de vida que a quienes se les diagnostica más tarde.
La fibrosis cística es una enfermedad autosómica recesiva. El gen de la fibrosis cística se localiza en el cromosoma 7. Si una persona tiene el gen defectuoso en ambos cromosomas 7, padece la enfermedad. Si una persona tiene el gen defectuoso en uno de sus cromosomas 7, no está afectada. Son portadores de la enfermedad y pueden transmitirla a la siguiente generación.


El pedigrí anterior ilustra cómo la fibrosis cística puede transmitirse a través de tres generaciones. Las dos personas de la generación I son portadoras de fibrosis cística. En este caso, cada hijo que concibieron tenía un 25% de probabilidades de heredar la fibrosis cística. Tuvieron tres hijos que pertenecen a la generación II. Su primer hijo fue una niña que no tenía una copia del gen de la fibrosis cística en ninguno de sus cromosomas 7. Se casó con un hombre que tampoco tenía el gen de la fibrosis cística. Se casó con un hombre que tampoco tenía una copia del gen de la fibrosis cística. Por lo tanto, tuvieron tres hijos, representados en la generación III, que no tenían una copia del gen de la FC en su cromosoma 7.
El segundo hijo de la pareja fue un varón. Recibió una copia del gen de la fibrosis cística en sus dos cromosomas 7; por tanto, estaba afectado de fibrosis cística. No se casó.
El tercer hijo de la pareja fue una hija portadora de fibrosis cística. Se casó con un hombre que también era portador de fibrosis cística. Tuvieron cuatro hijos, representados en la generación III. Su primer hijo fue un varón que heredó una copia del gen de la fibrosis cística en sus dos cromosomas 7; por lo tanto, estaba afectado de fibrosis cística. Su segundo hijo fue una hija que no heredó el gen de la fibrosis cística de ninguno de sus progenitores. Su tercer hijo fue un varón que tampoco heredó el gen de la fibrosis cística de ninguno de sus progenitores. Por último, su cuarto hijo fue una hija que heredó una copia del gen de la fibrosis cística en ambos cromosomas 7; por lo tanto, estaba afectada de fibrosis cística.
A partir de este pedigrí, los asesores genéticos pueden aconsejar a los niños de la generación III sobre sus probabilidades de tener un hijo con fibrosis cística. Observará que la fibrosis cística afecta tanto a hombres como a mujeres. Y como es una enfermedad recesiva, a menudo se salta una generación.
Aunque en cierto modo puede resultar frustrante tener tan poco control sobre los genes que heredamos y los que transmitimos, sí tenemos opciones en lo que respecta al tipo de espiritualidad y rasgos de carácter que ofrecemos a quienes nos rodean. A diferencia de nuestro ADN, que heredamos pasivamente, los valores que reflejamos a los demás son una decisión activa e intencionada.
Proverbios 22:6
6 Instruye al niño en el camino correcto
y aun en su vejez no lo abandonará. (NVI)
Salmos 145:1-7
Salmo de alabanza. De David.
Álef
145 Te exaltaré, mi Dios y Rey;
por siempre bendeciré tu nombre.
Bet
2 Todos los días te bendeciré;
por siempre y para siempre alabaré tu nombre.
Guímel
3 Grande es el Señor y digno de toda alabanza;
su grandeza es insondable.
Dálet
4 Cada generación celebrará tus obras
y proclamará tus proezas.
He
5 Se hablará del esplendor de tu gloria y majestad
y yo meditaré en tus obras maravillosas
Vav
6 Se hablará del poder de tus portentos
y yo anunciaré la grandeza de tus obras.
Zayin
7 Se proclamará la memoria de tu inmensa bondad
y se cantará con júbilo de tu justicia. (NVI)
Deuteronomio 6:6-7
6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. (NVI)
Estos tres pasajes de la Escritura subrayan la importancia de crear la costumbre de recordar las obras de Dios y de recordar Su fidelidad a las generaciones más jóvenes. Incluso si nuestros hijos y nietos eligen seguir un camino diferente cuando lleguen a ese punto de la vida en el que empiezan a decidir las cosas por sí mismos, tendrán esta base a la que volver, si así lo desean. Y Dios, por supuesto, es fiel; siempre se le puede encontrar cuando le buscamos, ahora y en la milésima generación.