5 »Confía en Jehová con todo tu corazón
y no te apoyes en tu propia prudencia.
6 Reconócelo en todos tus caminos
y él hará derechas tus veredas. (Proverbios 3:5-6, Reina-Valera 1995)
El 30 de octubre, en el libro de 365 meditaciones diarias «Este día con el Maestro», el Dr. Dennis Kinlaw cuenta la historia de cuando volaba con un piloto misionero en una pequeña avioneta en África. El piloto le dijo que hay dos instrumentos esenciales en cualquier avión, independientemente de su tamaño: una brújula y un horizonte.
Sabiendo lo que era una brújula, el Dr. Kinlaw preguntó por el horizonte. El piloto señaló un indicador atravesado por una línea negra. Los extremos de esta línea eran de color naranja y más gruesos que el resto de la línea.
El piloto explicó que, cuando un avión se encuentra en medio de una densa capa de nubes, el piloto no puede ver nada más allá de las nubes que lo rodean. Dijo: «Este instrumento me indica cuándo estoy arriba y cuándo estoy abajo. Necesito una referencia externa, por lo que una brújula indica la dirección lateral y el horizonte muestra la dirección vertical». Estos dos instrumentos mantienen constante la dirección del piloto en su plan de vuelo.
Le pregunté a mi buen amigo de toda la vida, Arv Metcalf, que era piloto jubilado de UPS, ¿cómo es posible que alguien que está boca abajo no sienta que algo anda mal? Arv me explicó: «Cuando un piloto está volando a través de una nube o una tormenta, no hay horizonte visual como referencia. Si el avión está en un giro lento y coordinado o en posición invertida, la fuerza centrífuga empuja al piloto contra el asiento, enmascarando el cambio de gravedad y haciendo que el asiento parezca estar ‘abajo’. Si el piloto no lee correctamente el horizonte instrumental o si este está dañado, el piloto creerá erróneamente que está volando en línea recta y nivelado».
De la misma forma que el avion tiene instrumentos para mantener el equilibrio, Dios nos creo con diferentes organos que nos ayudan a mantener el equilibrio. Nuestros cuerpos tienen un conjunto coordinado de órganos que nos ayudan a mantener el equilibrio: el sistema vestibular, los ojos, los músculos y las articulaciones.
El sistema vestibular se encuentra en el oído interno (véase el diagrama a continuación).
El aparato vestibular del oído interno comprende cinco órganos vestibulares:
• Tres canales semicirculares.
• Dos órganos otolíticos.
Los tres canales semicirculares son conductos situados dentro del oído interno que detectan los movimientos rotatorios de la cabeza.
• Canal superior: detecta los movimientos de la cabeza hacia arriba y hacia abajo (como asentir con la cabeza para decir «sí»).
• Canal horizontal: detecta los movimientos de la cabeza de izquierda a derecha (como cuando se niega con la cabeza).
• Canal posterior: detecta los movimientos de lado a lado (como cuando se inclina la cabeza hacia cualquiera de los hombros).
Los dos órganos otolíticos son cavidades que detectan los movimientos lineales (los relacionados con la gravedad).
• Utrículo: detecta el movimiento horizontal (hacia adelante o hacia atrás, como cuando se viaja en un automóvil en movimiento).
• Sáculo: detecta el movimiento vertical (hacia arriba o hacia abajo, como cuando se viaja en un ascensor en movimiento).
Los cinco órganos vestibulares contienen un líquido llamado endolinfa y diminutos receptores sensoriales llamados células ciliadas. Cuando mueves la cabeza, la endolinfa se desplaza, lo que provoca que las células ciliadas se deslicen o se muevan. Como resultado, las células ciliadas envían información sensorial sobre tu movimiento al cerebro a través del nervio vestibular. El sistema vestibular no funciona por sí solo. Está diseñado para detectar el movimiento del suelo. Sin ver el horizonte, el cerebro no puede distinguir entre la gravedad y otras aceleraciones. Los receptores sensoriales de los músculos y las articulaciones también envían señales al cerebro. Por lo tanto, el equilibrio se mantiene gracias a la acción coordinada del sistema vestibular, los ojos, los músculos y las articulaciones.

Así como en los aviones hay instrumentos que orientan al piloto hacia el horizonte verdadero, el oído cuenta con múltiples partes que nos ayudan a mantener el equilibrio físico, Dios proporciona equilibrio espiritual a quienes buscan su guía. Cuando sentimos que nuestras vidas giran más rápido que un avión empujado por un viento fuerte, podemos recurrir a aquellas cosas que nos recuerdan la bondad suprema de Dios y el cuidado amoroso que Él anhela brindarnos:
Él nos ha dado Sus palabras en las Sagradas Escrituras.
Salmos 119:105, Reina-Valera 1995
105 Lámpara es a mis pies tu palabra
y lumbrera a mi camino.
Su presencia en el Espíritu Santo que mora en nuestros corazones.
Juan 16:13, Reina-Valera 1995
13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Su creación como la evidencia de Su amor.
Génesis 1:31, Reina-Valera 1995
31 Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del sexto día.
La comunión que experimentamos con otros seguidores de Cristo.
Colosenses 3:16a, Reina-Valera 1995
16 La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría.
La Alabanza a Dios que exalta su grandeza, amor y santidad, expresando gratitud por sus obras y fidelidad.
Colosenses 3:16b, Reina Valera Contemporánea
Cantad con gratitud en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales.
https://my.clevelandclinic.org/health/body/vestibular-system
Kinlaw, D. (2002). Este Día con el Maestro. The Francis Asbury Society.