Dios es luz
5 Éste es el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. 7 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
(1Juan 1:5-7, Reina-Valera 1995)
El mes pasado, a una miembro de mi iglesia le diagnosticaron el síndrome de Guillain-Barré. Ella es una pianista y cantante con mucho talento. Ella es tambien una bendición para su familia y amigos. Yo usare el nombre de Juana para preservar su identidad. No conocía esta enfermedad, así que investigué para informarme al respecto.
El síndrome de Guillain-Barré es una afección en la que el sistema inmunológico del cuerpo ataca los nervios periféricos (nervios de las brazos, las manos, las piernas, y los pies.) El síndrome puede causar debilidad, entumecimiento o parálisis.
La debilidad y el hormigueo en las manos y los pies suelen ser los primeros síntomas. Estas sensaciones pueden extenderse rápidamente y provocar parálisis. La mayoría de las personas que padecen esta afección necesitan urgentemente de tratamiento hospitalario.
El síndrome de Guillain-Barré es poco frecuente y se desconoce su causa exacta; sin embargo, dos tercios de las personas presentan síntomas de una infección bacteriana o viral en las seis semanas previas a la aparición de los síntomas del síndrome de Guillain-Barré. La bacteria más común es la Campylobacter jejuni, que causa gastroenteritis y se contrae al consumir alimentos no completamente cocinados. Aproximadamente el 40 % de los casos de síndrome de Guillain-Barré se presentan después de esta infección bacteriana.
Las infecciones virales asociadas al síndrome de Guillain-Barré pueden incluir una infección respiratoria o gastrointestinal, como el COVID-19 y el virus del Zika.
No existe una cura conocida para el síndrome de Guillain-Barré. Existen varias opciones de tratamiento que pueden aliviar los síntomas y ayudar a acelerar la recuperación. La mayoría de las personas se recuperan por completo del síndrome de Guillain-Barré, pero algunas formas graves de la enfermedad pueden ser mortales. Aunque la recuperación puede tardar hasta varios años, la mayoría de las personas logran volver a caminar seis meses después de la aparición de los primeros síntomas. Algunas personas pueden sufrir secuelas duraderas, como debilidad, entumecimiento o fatiga. El síndrome de Guillain-Barré (SGB) puede tratarse mediante la purificación de la sangre con un procedimiento llamado plasmaféresis (o intercambio de plasma). Al filtrar la sangre para eliminar los anticuerpos que dañan los nervios, esta terapia limita los ataques inmunitarios continuos contra los nervios periféricos. Es más eficaz cuando se inicia dentro de las dos semanas siguientes a la aparición de los síntomas

Juana estuvo en el hospital durante tres semanas y ahora está recibiendo fisioterapia. Afortunadamente, está recuperando fuerzas y mejorando cada día; esperamos que pueda volver a caminar sin secuelas.
Una amplia variedad de enfermedades, entre ellas las autoinmunes, neurológicas, hematológicas y relacionadas con trasplantes, se tratan médicamente mediante la plasmaféresis. Este es uno de los muchos procedimientos médicos que han desarrollado investigadores diligentes e innovadores de la comunidad médica para devolver la salud a quienes padecen estas afecciones.
Sin embargo, hay algo aún más milagroso para quienes hemos recibido el perdón de nuestros pecados y caminamos diariamente con Jesús.
«Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado». (1 Juan 1:7)