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Cómo manejar la angustia

Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7,Reina-Valera 1995)

10 No temas, porque yo estoy contigo;
no desmayes, porque yo soy tu Dios
que te esfuerzo;
siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10 Reina-Valera 1995)

Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te desamparará. No temas ni te intimides. (Deuteronomio 31:8 Reina-Valera 1995)

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, 30 porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. (Mateo 11:28-30 Reina-Valera 1995)

Hay muchas situaciones en la vida que pueden causar angustia. ¿Alguna vez has vivido una situación en tu vida o en la de un ser querido que simplemente no tenía sentido? Cuanto más intentabas entender lo que estaba pasando, más estrés sentías.

¿Alguna vez has intentado asumir toda la responsabilidad de una situación que te superaba? ¿Te sentías tan ansioso y estresado porque intentabas resolver la situación por tu cuenta?

¿Te encuentras actualmente en una situación que te está causando mucha ansiedad y angustia? Vuelve a leer los pasajes bíblicos anteriores y déjate animar por las promesas que te ofrece cada versículo.

Memoriza el versículo que más te llegue y repítelo en voz alta a lo largo del día cada vez que empieces a sentir ansiedad o estrés.

La Biblia nunca nos promete una vida completamente libre de aflicciones. No hay que buscar mucho en las Escrituras para encontrar personas que sintieron ansiedad y miedo. Moisés se sintió afligido cuando se enfrentó al faraón por el maltrato que este infligía al pueblo hebreo (Éxodo, capítulo 5). Más tarde, ¡Moisés se sintió aún más estresado al intentar guiar a los israelitas a través del desierto! El pueblo de Dios se sentía angustiado por los gigantes que habitaban en la Tierra Prometida. José sintió angustia cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo, y luego nuevamente mientras esperaba años en la cárcel tras ser acusado injustamente. David experimento una mezcla profunda de temor, angustia, y tristeza cuando fue amenazado por Saúl (1 Samuel, capítulo 19). Y el mismo Jesús sintió tanto angustia la noche antes de su crucifixión que la Biblia nos dice que sudó sangre (Lucas 22:42-44).

Dios sabía, cuando nos creó, que necesitaríamos una forma de manejar la angustia y aflicción en un mundo caído. En su sabiduría, dotó a nuestros cuerpos de una forma de lidiar con la ansiedad cuando esta surge inevitablemente.

El estrés se maneja en nuestros cuerpos mediante tres hormonas principales del estrés: el cortisol, la adrenalina (epinefrina) y la noradrenalina (norepinefrina).

Las tres hormonas son liberadas por las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de los riñones, para ayudar al cuerpo a reaccionar ante desafíos físicos o mentales. La adrenalina y la noradrenalina se producen y se liberan al torrente sanguíneo en respuesta a una situación de crisis.

Adrenalina (epinefrina)

•    Desencadena la rápida respuesta de «lucha o huida».

•    Acelera los latidos del corazón y eleva la presión arterial.

•    Proporciona un rápido impulso de energía para enfrentar el peligro o huir de él.

Noradrenalina (norepinefrina)

•    Actúa en estrecha colaboración con la adrenalina.

•    Contrae los vasos sanguíneos para ayudar a mantener alta la presión arterial.

•    Aumenta la concentración y la velocidad de reacción.

El cortisol se produce y se libera en el torrente sanguíneo para complementar a la adrenalina y la noradrenalina durante una situación de crisis.

Cortisol

•    A menudo se le conoce como la principal «hormona del estrés».

•    Controla los niveles de azúcar en la sangre y el metabolismo.

•    Incrementa las funciones no esenciales, como la digestión y la respuesta inmunológica, durante una crisis.

Aunque la hormona cortisol desempeña un papel fundamental en la respuesta de “lucha o huida” del cuerpo, es una hormona esencial que afecta a casi todos los órganos y tejidos del cuerpo. Desempeña muchas otras funciones importantes, entre ellas:

•    Regular la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa (azúcar) para obtener energía

•    Reducir la inflamación

•    Regular la presión arterial

•    Ayudar a controlar el ciclo de sueño y despertar

Tu cuerpo monitorea constantemente tus niveles de cortisol para mantenerlos estables (homeostasis). Los niveles altos o bajos de cortisol pueden ser perjudiciales para tu salud. A continuación se muestra un diagrama que enumera los síntomas de los niveles altos o bajos de cortisol.

Cuando te sientas abrumado por la angustia y aflicción, recuerda que tu cuerpo está diseñado para combatir los síntomas negativos. Tu cuerpo cuenta con hormonas que eliminan estos síntomas y lo devuelven a su estado normal.

La ciencia demuestra que los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a controlar el estrés. Combinar los ejercicios de respiración con la oración, la memorización de las Escrituras y el canto de alabanzas cristianas reduce el nivel de estrés en tu cuerpo.

De igual manera hablar y compartir tus cargas con amigos cristianos de confianza, es una excelente manera de reducir tus niveles de estrés.

¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

(Salmo 42:5, Reina-Valera 1960)

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. (Galatas 6:2, Reina-Valera 1960)

https://renewinthealth.org/cortisol

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